La responsabilidad de ser Maestro
 



Habitualmente no suelo dedicar artículos, pero este es un caso muy especial porque fue inspirado por un ser humano maravilloso que conocí hace poco tiempo y se gano la mas profunda de mis admiraciones. Me estoy refiriendo al Señor Enrique Benítez Ríos, de Morelos México. Un gran Maestro que merece todos mis respetos y con el más grande de mis afectos le hago participe de las siguientes palabras:
 
Ya son varias las generaciones que vienen siendo golpeadas por una sucesión permanente de crisis políticas, sociales y económicas, este fenómeno ha trasformado a gran parte de nuestra sociedad, en personas descreída del progreso y desganadas de todo esfuerzo, que no hace otra cosa que culpar a los demás sobre las desavenencias propias. No hay que ser un gran especialista para descubrir que son muchas las personas que están disconformes con la vida que llevan, vasta con ver el gran incremento de deserción educativa que arrastran los problemas provocados por este fenómeno.
 
En las escuelas se enseña de todo un poco, menos lo más importante: “los valores éticos y morales, saber razonar, saber relacionarse y estar actitudinalmente preparado para enfrentar desafíos de un mundo cada vez mas materialista y alocado”.
 
Para salir de este circulo vicioso se necesita una nueva generación de maestros que, además de enseñar su materia, guie a los adultos del mañana hacia la realización de un mundo mas justo y equitativo.
 
Enseñar es uno de los trabajos más complicados y exigentes que existen hoy en día. Requiere un amplio conocimiento, correcta utilización del plan de estudio y estándares; entusiasmo, una forma de ser cariñosa y amor por el aprendizaje; conocimiento de tácticas de disciplina y manejo de grupo; y un deseo de hacer una diferencia en las vidas de los demás.
 
El titulo de maestro no se gana con el simple hecho de tener acceso a un aula, a mi criterio es mucho mas que eso, de hecho puedo afirmar personalmente que conocí y tuve muchísimos maestros que nunca en su vida estuvieron al frente de un aula, como así también conocí a personas que se hacen llamar maestros por la simple razón de repetir como loro la información de un libro.
 
Los verdaderos maestros son aquellas personas que tienen vocación de servicio, divina obsesión de dar y llevan en el corazón la valiosa virtud de entregar su vida en pos de la superación de los demás, teniendo como herramientas de trabajo las siguientes cualidades:
 
• Un maestro es jovial, alegre, optimista, simpático, bondadoso y tiene buen sentido del humor.
 
• Un maestro es humano, amigable, comprensivo, se interesa por el bienestar actual y futuro de sus alumnos
 
• Un maestro procura hacer interesante y entretenida su enseñanza, despierta el deseo de trabajar, convierte su labor en un placer.
 
• Un maestro es estricto con moderación, infunde respeto, invita a trabajar y domina por convencimiento.
 
• Un maestro es imparcial. No tiene preferidos, ni consentidos.
 
• Un maestro es franco y recto en el trato, es considerado, cortés, despierta confianza, invita a sus alumnos a expresarse sin censura e interpreta fácilmente el sentimientos alumnos.
 
• Un maestro da la impresión de que sabe mucho más de lo que enseña.
 
• Un maestro respeta las opiniones de los alumnos, no trata de imponer su voluntad, no se siente superior ni importante, no pretende saberlo todo.
 
• Un maestro es servicial con sus alumnos, los ayuda a resolver sus problemas personales, aunque éstos no se refieran a temas de estudio.
 
• Un maestro no teme ignorar algo, pues siempre estará dispuesto a investigarlo, solo para luego compartirlo.
 
• Un maestro tiene metas altas para sus alumnos, se esfuerza para que todos logren ser exitosos en el salón y en su vida, y no se da por vencido ante las adversidades.
 
• Un maestro tiene objetivos claros. Planifica sus palabras de manera tal que de una idea clara de lo que va a enseñar. Las tareas están diseñadas con metas de aprendizaje y le da a los alumnos amplia oportunidad de practicar lo que han aprendido.
 
• Un maestro está preparado y organizado, siempre listo para enseñar.
 
• Un maestro motiva a sus estudiantes y les enseña diferentes perspectivas. Usa los hechos para enseñar desde un principio, siempre hace preguntas que empiezan con ¿por qué?, ve todas las perspectivas de un asunto y motiva a los estudiantes a predecir qué es lo que va a pasar.
 
• Un maestro hace preguntas frecuentemente para asegurarse que todos entendieron su explicación, motiva grupal e individualmente y no permite que unos pocos dominen el grupo.
 
• Un maestro mantiene a los estudiantes interesados en aprender con tácticas variadas e interesantes.
 
• Un maestro forma relaciones fuertes con sus alumnos y demuestra que les tienen afecto como personas, se queda después de clases y está disponible para los estudiantes en lo que necesiten.
 
• Un maestro presenta material con entusiasmo e inculca en los estudiantes las ganas de aprender más fuera de la clase.
 
Sobre todo, Un maestro demuestra un compromiso con el prójimo, Ama su profesión y piensa siempre en superarse para compartirlo con los demas.
 
El que ve las oportunidades y los privilegios de su trabajo, no permitirá que nada se interponga en el camino del esfuerzo ferviente por mejorar. No escatimará sacrificios para alcanzar el dechado más elevado de excelencia.